[Crítica] La danza de la muerte

Stepen King, genio del terror y el suspense en el ámbito literario se ha labrado su buena reputación, a parte de por sus escándalos ocasionados por la bebida y la cocaína, por obras geniales e inquietantes como Carrie, El Resplandor, It, Misery y otro incontable número de publicaciones que desde 1974 han aterrado a miles de lectores en todo el mundo.

Pero la obra que hoy nos ocupa, pese a no ser de las más conocidas del escritor nacido en Portland es una de las más intensas, adictivas y con el concepto mas aterrador de terror, ya que, al igual que Misery, renuncia a emplear elementos sobrenaturales (en la mayor parte del relato) para conseguir inquietar al lector.

Todo comienza en una perdida gasolinera Texaco, en la cual se estrella un vehículo (algo bastante inusual). Al observar el interior del coche colisionado, los curiosos descubren un conductor fallecido y dos cuerpos, el de una madre y una niña cubiertas de llagas, pus, flemas y un color ennegrecido, ademas de presentar estado de descomposición. Lo que desconocen los habitantes del pequeño pueblo donde ha sucecido el accidente, esque los dos cadáveres de la parte posterior del coche estaban afectados por la “Supergripe”, por “El Capitán Trotamundos”, un virus que, pasado cierto tiempo ha acabado con más del 90% de la población mundial.

De este modo, Stephen King nos introduce en un enorme universo (que extrañamente, sin mostrar mitogía o seres fantásticos puede recordar ligeramente al lector a El Señor de los Anillos) en el que se nos presentarán varias decenas de personajes (supervivientes por autoinmunidad) de personalidad muy remarcada y de gran variedad (disminuídos psíquicos, famosos cantantes, médicos, jueces, enfermos mentales…), alejada en la medida de lo posible de los viejos clichés del gérnero y entre los que, de un modo u otro, encontraremos alguno con el que nos identificarémos prácticamente al cien por cien.

La historia transcurre en el territorio Estadounidense, desde el desierto de Nevada, hasta Tejas, pasando por New York y sus emblemáticas calles y construcciones. El relato, de una longitud más que considerable, podría dividirse en dos partes: Una primera libre de todo contenido sobrenatural en la que se plantea el problema de la Supergrípe, se nos comienza a mostrar a los primeros personajes, se muestra el desconcierto y el desasosiego de la población, comienzan a aflorar los primeros supervivientes y las relaciones entre estos… Y una segunda parte que comienza a raíz de que los supervivientes comienzan a tener sueños muy diferenciados: Un sector de ellos soñará con un hombre oscuro, en sueños agobiantes y perturbadores que les indican que deben viajar al Oeste, hacia la majestuosa ciudad de Las Vegas; la otra parte soñará con un maizal y una anciana negra, la Madre Abigail, en sueños apacibles que les indicarán el camino hacia el Este. De este modo comienza la división y la reorganización de la sociedad en dos bloques: El que busca el poder, y el que busca la estabilidad.

Así, este libro podria calificarse como un hipotético estudio sociológico en caso de pandemia. Podremos ver como se reestabiliza la democracia, como se recuperan los recursos energéticos, cómo comienzan los primeros debates morales en cuanto a las armas y la seguridad… una verdadera delicia.

El climax de la obra dura toda su extensión, con un punto clave que es el comienzo de la “batalla” entre ambas sociedades: La oscura, liderada por Randal Flagg y su opuesto, liderada por la Madre Abigail; con espías, infiltrados y un componente teológico más que evidente, pero que se hace ameno hasta para el lector más ateo.

No se puede decir otra cosa que no sea “obra maestra”. Es una muestra de supervivencia, de la construcción de una sociedad desde cero, y del horror más real (como el momento en el que dos personajes deben atravesar el Tunel Holland de Nueva York a oscuras e infestado de cadáveres. Memorable), que cuenta con momentos memorables que recordaremos durante años, y con personajes carismáticos (Nick Andros, Stu Redman, Randal Flagg, el Basurero…) y merecedores de nuestras más intensas reacciones; desde odio visceral hasta aprecio inconmensurable.

En definitiva, una genialidad desbordante de tinta (es de una extensión considerable) y de momentos inolvidables que nos hará pasar más de una semana muy enganchados, y que posiblemente volveremos a releer.

PUNTUACIÓN: 93

 

Anotación: Existen dos versiones de esta obra. Una primera titulada “La danza de la muerte”, editada en 1978 y la más reciente, de 1990 titulada “Apocalipsis” en la que se recoge aún más contenido que no fue editado en su dia por problemas de longitud de la obra, pero que merece la pena leer pese a haber disfrutado de la edición original del 78.

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~ por Meccus en julio 20, 2006.

2 comentarios to “[Crítica] La danza de la muerte”

  1. Anotado queda en mi cerebro, aunke no sé si superará a “Cementerio de animales” y “La zona muerta”. Pero si es tu recomendación me fio de ti, a ver si cambio mi ranking!

  2. Apocalípsis de Stephen King

    Este es un libro que puede ayudar a dejar a Stephen King para siempre. Un tochazo que promete una hi

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